martes, 1 de febrero de 2011

Decepciones genitales

Me acuerdo muy bien de cuando preparábamos Azules y nos reuníamos en la cafetería de la facultad. Salieron muchas ideas y casi todas acabaron entrando en el corto. Es la parte que más me gusta de hacer cortos, cuando te sientas a imaginártelo y eres el único obstáculo. Todo lo que viene después es un aparatoso aterrizaje en la realidad, donde nada es como lo habías pensado. Ese desajuste entre el plano tal y como era en tu cabeza y el plano tal y como lo ha captado la cámara puede ser una grata sorpresa. En ese caso, se llama descubrimiento. Pero la mayoría de las veces a ese desajuste se le llama decepción.

En el caso de Azules hubo varios descubrimientos, casi todos gracias a la interpretación de Xabi, y hubo un montón de decepciones. Todo era demasiado lento, feo o aburrido. En el peor de los casos, era todo eso a la vez. A posteriori los errores eran dolorosamente evidentes. Teníamos que haberle dado un par de repasos más al guión y acortarlo, pero quizá entonces no habríamos metido dos ideas a las que les tengo especial cariño.

En todo el corto aparecen o se hace a mención a cuatro mujeres: la chica con la que ha quedado el protagonista y que le manda un mensaje al principio; la presentadora de televisión, a la que vemos... por televisión; una chica que cruza la calle y huye de los gritos del protagonista; y la vecina loca, que aparece asomada a su ventana. Ninguna de ellas está físicamente dentro de la casa. En ese piso en el que se reúnen el protagonista y sus amigos no entran las mujeres. Se habla de ellas, se habla con ellas y se les oye hablar, pero no pueden estar dentro. Esta es la primera idea.

La segunda se llama Decisión Genital. Es un plano en el que primero aparece la cabeza del prota y cuando se levanta ese lugar lo ocupa su paquete. Ocurre dos veces, dos movimientos muy antinaturales. El personaje se queda un segundo de pie, quieto, y parece un fallo de edición. Pero no, es deliberado. En la misma época en la que preparábamos Azules, Imanol Zumalde nos daba clase de Teoría y Análisis Fílmico, y era un estructuralista dogmático. El propósito de la Decisión Genital era hacer ver que el protagonista deja de pensar con la cabeza y empieza a pensar con la polla. A alguien a quien la Decisión Genital le gustaba le va a decepcionar leer esto: creo que esa idea se nos ocurrió por ir a clase de Zumalde. Pero bueno, consolémonos con esto otro: usamos el lenguaje estructuralista para hacer un chiste de pitos.

De estas cosas me he acordado porque estoy preparando un corto y me lo estoy pasando como un enano imaginándome los precisos movimientos de cámara y al actor pronunciando cada frase con la entonación exacta. Entonces me he acordado de Azules, de lo fácil que parecía todo en la cafetería de la facultad y de lo mal que funcionaron muchas ideas. Me he obligado a pensarme cada plano del próximo corto una vez más, intentando dejar margen para los descubrimientos, pero al mismo tiempo reduciendo al máximo las posibilidades de decepción. Intentando lograr un equilibrio entre lo que sé que va a funcionar, lo que creo que merece la pena comprobar si funciona y lo que no sé si voy a conseguir hacer que funcione. Es difícil.

Si todo va bien, empezamos a grabar el 19 de marzo. Entonces comienza el aprendizaje.

1 comentario:

Kez dijo...

No me puedo creer que alguien sea capaz de hablar de Zumalde sin citar, aunque sea de soslayo, a Zunzunegui. ¡Qué decepción! Jajaja,