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domingo 11 de marzo de 2012

16. Más rápido y menos rápido

Han pasado dos semanas desde que volvimos de rodar el primer bloque de la película. He tenido tiempo para revisar todo lo grabado, hacer un montaje preliminar de algunas escenas y escuchar las primeras opiniones. Estoy contento, creo que ha quedado bien. Y si tengo en cuenta las condiciones del rodaje, que hayamos vuelto con todas las escenas grabadas (una de ellas dos veces) está a poco de entrar en el terreno de los milagros. Me habría gustado tener el doble de tiempo, eso sí. Pero bueno, hay un límite en el cual la gente deja de hacer las cosas por hacerte un favor y empieza a querer algo a cambio. Dinero, normalmente. Sobre todo si lo que les estás pidiendo es que corran montaña abajo sobre un suelo de rocas afiladas que se desprenden a cada paso que dan y forman avalanchas que acaban aplastándoles. Esto es una pequeña exageración. Muy pequeña.

La verdad es que hemos tenido muchísima suerte. Xabi no se ha lesionado (gravemente). Nos ha hecho un tiempo bastante homogéneo, una bendición si grabas en exteriores. El coche que alquilamos no ha sufrido los desperfectos suficientes como para que nos hicieran pagarlos al devolverlo. Menos mal que no miraron los bajos. El "equipo" no se ha amotinado a pesar de vivir una semana en una casa con una gotera que iba destruyendo la pared del salón, comiendo como en un piso de estudiantes, con un suministro de vino insuficiente y de la peor calidad, acatarrados desde la primera noche y con la cara quemada desde la segunda tarde.

Ahora me toca reescribir el guión de la parte que queda por grabar y hacerlo cuanto antes para poder empezar a preparar el rodaje. Me voy toda la semana a Vitoria, ciudad-balneario y lugar inmejorable para pensar en oportunidades perdidas.

Hasta la vuelta.


martes 28 de febrero de 2012

15. Mi reino por un palmito

La primera parte del rodaje ha terminado y ha salido bien. Eso quiere decir que la película sigue adelante. Todavía estoy cansado y tengo cientos de gigas que ordenar, así que diré dos cosas breves pero importantes.


1 - Ese señor barbudo de ahí arriba es Xabi Tolosa, al que conocí en Azules, el corto de fin de carrera que hicimos en 2009. También aparecía al final de Agustín del futuro. Ahora es el protagonista de la película.

2 - La película, por cierto, ya tiene título: Cabás.

En la sección de Hoy Por Hoy Henares que entra en la jurisdicción de Pedro Toro nos entrevistaron a él y a mí acerca de la película. Lo que decimos es ligeramente spoileroso, así que no lo escuchéis muy fuerte. Esto es aquí.

Otro día más cosas.

sábado 18 de febrero de 2012

14. Natja

Nos vamos a rodar. Ha habido un imprevisto de última hora para hacer la experiencia un poco más dramática. Volveremos el domingo 26.

No sé qué más decir.

He grabado tres cd's de música para el viaje. En uno de ellos está el Scorpio Rising de Death In Vegas. Dentro de ese disco está la canción que suena en mi cabeza cuando me imagino la película. Es esta:

sábado 11 de febrero de 2012

13. Mordor, pero luego mejora

El sábado que viene, a esta hora, estaremos montados en un coche cruzando La Mancha. Puede que incluso hayamos pasado Albacete. El coche irá a reventar. No sé ni si va a caber todo: el equipaje de cinco personas para una semana, parte de la comida, enseres de supervivencia (papel higiénico y cafeína en distintas presentaciones) y el equipo para grabar. La empresa de alquiler describe nuestro vehículo como minimonovolumen. Eso no me tranquiliza.

Castilla-La Mancha es un trámite, no vamos a grabar allí. Allí no hay nada. Queso en aceite, navajas y cazadores. Y poco más. Ah, sí: Valdepeñas, firme candidata a la peor denominación de origen de vino de España. Cuando Terry Gilliam preparaba The man who killed Don Quixote fue a La Mancha a localizar, que parecía lo más lógico. Enseguida se dio cuenta de que aquello era básicamente un descampado muy grande y se fue a rodar al desierto de Las Bardenas, en Navarra. Luego se fue todo a la mierda, probablemente porque Dios sea manchego y no le sentó bien que un hombre sabio despreciase su tierra.

Aun así se me ocurren otros dos lugares todavía más trágicos por los que tendremos que pasar antes de llegar a nuestro destino. Mucho plástico y mucho comepiedras. Habrá un momento en el que dejaremos atrás un pueblo tan feo que su nombre es un chiste de mal gusto y enseguida, en lo que tardemos en recorrer la carretera que sube una montañita, habremos llegado al Paraíso En La Tierra. Es como si el tsunami de mierda hubiera sido incapaz de pasar por encima de esa montañita y el valle que hay al otro lado se hubiese salvado de la catástrofe.

Tsunami de mierda es una metáfora de la humanidad.

Y eso, que queda una semana. Estoy tranquilo porque he preparado todo lo que podía preparar. Estoy nervioso porque hay muchas cosas que no dependen de mí. Dependen del mismo Dios manchego que le jodió la película a Terry Gilliam. Que haga sol o no, que el viento no sople tan fuerte como para joder irremediablemente el sonido, que los delfines decidan invadir la tierra (aunque soy de los que opinan que una buena invasión de delfines mejora cualquier película).

No voy a decir a dónde vamos, tanto tocho para nada. Quizá si compras una camiseta oficial de Agustín del futuro...

jueves 26 de enero de 2012

12. En fuego



Canódromo Abandonado sigue poniendo bombas en los castillos de arena que hacen los niños en la playa de nuestra conciencia. Esta vez ha colado en el vídeo una imagen de la preparación de la película. El prólogo del making of. La introducción al cómo se hizo esta cosa. Unos zapatos en llamas.

jueves 19 de enero de 2012

11. ¡Adelante gadgetofilia!



En el minuto 3:56 de esta entrega de Go, Ibiza, Go, Didac Alcaraz le pregunta a Nacho Vigalondo dónde alquila el material para sus películas. Vigalondo no quiere desvelar su secreto y le suelta una hostia.

Resulta que si el material que buscas no es de gama alta y piensas rodar durante más de diez días, sale más rentable comprarlo que alquilarlo.

Si decides comprar el material, vas a tener que informarte. YouTube está lleno de vídeos de gente probando sus cacharritos. Gente que -cada vez lo tengo más claro- se gasta miles de euros en cachivaches que sólo usarán para probarlos. Puede que en algunos sectores, en este desde luego, esa gente sea mayoría. Puede que la tecnología sirva más para ser puesta a prueba que para ser utilizada.

En cualquier caso, aprovéchate de ellos. Vas a tragarte horas de niños jugando en parques, flores con fondos desenfocados y gente con sobrepeso antes de que decidas qué artilugio comprar. De vez en cuando te encontrarás con un vídeo que no te haga desear estar muerto, como este:



Y otras veces tendrás que ver el vídeo varias veces para llegar a la conclusión de que ese detalle que absorbió completamente tu atención la primera vez no es más que la punta del iceberg de una maravilla audiovisual:

jueves 12 de enero de 2012

10. Volvemos a encontrarnos, luz solar

La poca regularidad con la que estoy actualizando el blog está haciendo que el subtítulo "diario de un largometraje" empiece a resultar paradójico. En fin, aparte de las navidades más extrañas que recuerdo, he estado ocupado con el guión. Pero ya está, ya lo he acabado, ya puedo recuperar mis hábitos de higiene personal, salir a la calle y ver a otros seres humanos. Al menos por ahora.

Creo que todavía no he hablado de esto por aquí. El rodaje está dividido en dos partes, una pequeña y una grande. La parte pequeña es proporcionalmente mucho más cara y nada flexible en el número de días de rodaje. Son diez y no puede haber ni uno más. Esta parte la grabamos el mes que viene. La otra parte, el grueso de la película, se grabará en verano. Hay varias razones para dividir el rodaje en dos bloques tan separados, pero sobre todo es para poder revisar el guión en primavera.

Bueno, esto era una nota rápida para avisar de que con mi regreso al mundo de los vivos tengo pensado actualizar el blog una vez a la semana. Al menos esa es mi intención, probablemente inútil, pero en cualquier caso ahora van a empezar a pasar muchas cosas y en algún sitio tendré que cagarme en todo, llorar y patalear hasta quedarme dormido en el suelo. Mejor aquí que en la vida real.